Las obligaciones financieras ajustan cada vez más a los argentinos, que buscan de forma desesperada saldar deudas. Las alternativas aparecen, siempre como un recurso para brindar más tiempo de pago y no necesariamente para hacer el camino menos costoso. Por eso, muchos especialistas recomiendan nunca refinanciar una deuda con tarjeta de crédito.

¿Cuánto tiempo tarda en salir una deuda del Veraz después de pagarla?

Hay muchas opciones para obtener dinero o mejorar la forma de pagar cuando hay una deuda con tarjeta de crédito. La que no implica la creación de una nueva deuda es vender bienes en desuso. Utilizar ahorros o inversiones, pedir ayuda a un familiar u obtener un préstamo para saldar la deuda son otras alternativas.

Pero las tarjetas de crédito, que reconocen cuando hay una deuda pendiente, buscan siempre que sus clientes puedan refinanciar con las mismas entidades sus obligaciones. En la mayoría de los casos, no es una opción viable.

Qué es la refinanciación de deuda y cuáles son sus ventajas

Pese a que es la primera opción que aparece y que se evalúa, no es la más conveniente. La refinanciación consiste en hacer un acuerdo con el banco o la tarjeta para transformar el saldo en un nuevo plan de cuotas con una tasa determinada. Es decir, asignar nuevos plazos y nuevas cuotas para poder pagar siguiendo un nuevo esquema.

Entre las ventajas que tiene esta forma de pago se menciona, en primer lugar, el alivio que supone en principio para el cliente. También suele tener una tasa menor que el financiamiento automático del saldo. Además, la cuota es fija y previsible, por lo que se sabe siempre de antemano cuánto se deberá pagar. Por último, refinanciar puede ser conveniente porque se evita, parcialmente, que la deuda siga creciendo cada mes.

Por qué nunca refinanciar una deuda con tarjeta de crédito

Las refinanciaciones llegan con una serie de intereses que se agregan a las cuotas. No se trata de una reprogramación de la deuda tal como estaba, sino que los bancos cobran recargos por elaborar un nuevo plan de pago. No solo importa la tasa de interés, porque también pueden existir intereses por gastos administrativos, seguros asociados, impuestos y comisiones.

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El valor que hay que tener en cuenta, entonces, es el CFT o Costo Financiero Total y no solo la tasa nominal. Pero el CFT tiende a ser mucho más elevado en la refinanciación. Por otra parte, refinanciar es convertir una deuda en un título ejecutivo. Esto significa que tiene la fuerza legal suficiente para habilitar la exigencia del cumplimiento forzado de una deuda o una obligación.

Por otra parte, según la situación en la que esté el cliente, debe tener en cuenta a cuánto tiempo querría hacer la refinanciación. En Argentina, por ejemplo, las refinanciaciones a un plazo de cinco años no serían convenientes para quienes no tuvieran capacidad de pago, ya que las deudas –que no son ejecutables– prescriben a los tres años.